La fuerza de tus acciones cotidianas

Ayer en una sesión de coaching le pregunté a Toni, un cliente de 52 años:

“-¿Qué quieres ser cuando seas “mayor”?”

Él me respondió: “-Feliz”.

Y yo le comenté:

 “- Ese es un Gran Deseo. Es un deseo en mayúsculas porque es un deseo del corazón”.

deseo

Dicen los expertos que podemos clasificar los deseos en tres tipos:

  • Los deseos en mayúsculas o Grandes Deseos
  • Los deseos en minúsculas o pequeños deseos
  • Los deseos cotidianos

Los Grandes Deseos, son aquellos que pide nuestro corazón, tales como: amor, felicidad, paz, plenitud… Los reconocerás porque son los deseos, más allá de los cuales no hay otros.

Por ejemplo, puedes pensar que te gustaría cambiar de trabajo.

Si te pregunto: “-¿para qué?”, podrías responderme que para poder trabajar en algo que te guste más.

Si ahora te cuestiono: “-¿para qué más?”, podrías contestarme que para pasártelo mejor y tener más tiempo para ti y para tu familia.

Si te vuelvo a preguntar:   “¿para qué más?”, me podrías decir que para ser más feliz.

Si te pregunto de nuevo: “- y ¿para qué más?”, probablemente volverías a darme la misma respuesta: “-ser feliz”.

¿Ves?, no hay respuesta más allá. Ser feliz es uno de los Grandes Deseos.

Pero ¿cómo se llega a esos Grandes Deseos? Por ejemplo: ¿Cómo consigo ser feliz?

Entonces, te preguntaría qué es para ti ser feliz, porque para cada uno de nosotros puede significar algo distinto.

Quizás me contestes: “-para mi ser feliz es sentirme libre, disfrutar con mi familia, con mis amigos, trabajar en algo que me guste o tener un propósito que me realice”.

Bien, ahí aparecen los pequeños deseos: tener un propósito vital, formar una familia, divertirse con los amigos, cultivar mi desarrollo personal… En la medida que colme estos pequeños deseos, iré viviendo los Grandes deseos: ser feliz, sentirme en paz, libre…

Y ¿cómo colmo los pequeños deseos? Cumpliendo los deseos cotidianos.

Si quieres formar una familia, trabaja cada día para que eso sea una realidad: busca pareja, cuida a la que tienes, comparte tiempo de calidad con tus hijos, en definitiva, “construye” familia.

Si lo que quieres es cambiar de trabajo porque estás atrapado en uno que no te gusta, que te hace sufrir, ponte en marcha para lograrlo. Averigua qué es lo que te gusta, qué se te da bien, cuáles son tus talentos, cultívalos y perfecciónalos. Investiga cómo puedes desarrollarlos mejor: fórmate, practica cada día, desarróllalos en un negocio paralelo a tiempo parcial… Estudia qué demanda hay en el mercado laboral para tus talentos y cómo hacer que más personas se beneficien con ellos…

Es decir, ocúpate de tus deseos cotidianos para satisfacer tus pequeños deseos y así llegar a vivir tus Grandes Deseos.

Si no lo intentas seguro que no lo consigues.

Y puedes pensar:   “-todo esto suena muy bien sobre el papel pero, ¿qué hay de los miedos a fracasar, a sufrir, a equivocarte, a perder…?  ¿Qué hay de los bloqueos, las dudas, los “quiero” pero no “quiero”…?”

Bueno, una colega coach suele declarar: “Nadie dijo que fuera fácil pero tampoco imposible”.

A veces, para conseguir nuestros sueños, nuestros deseos más profundos, tenemos que recorrer un camino de aprendizaje; si fuese tan fácil, si estuviese tan al alcance de tu mano, seguramente ya lo habrías logrado. Pero, la cuestión es: ¿vale la pena o no vale la pena esforzarse por alcanzarlo? Es más, si no lo intentas, si sigues haciendo lo mismo que hasta ahora ¿dónde te ves en 5 o en 10 años?,  ¿más cerca de alguno de esos Grandes Deseos o más lejos?

Una vez, una persona sabia me recomendó:   ”- cada noche cuando te vayas a dormir deja tus pequeños deseos a los pies de la cama y ofréceselos a la Vida, ella sabrá qué hacer con ellos y; mientras, tú descansa tranquila. Por la mañana, cuando te levantes, vuelve a recogerlos y ocúpate de ellos con todas tus fuerzas y toda tu ilusión. Algunos llegarás a vivirlos, otros quizás no, pero habrás tenido un gran aprendizaje y la certeza de haber vivido tu vida intensamente”.

Stephen Covey conferenciante y escritor de best sellers declaró: “-mis cosas favoritas en la vida no cuestan dinero”.

Está claro que el recurso más precioso que tiene cualquier persona no cuesta dinero. Ese recurso es el tiempo. No podemos comprar más tiempo por muy ricos que seamos.

Cómo empleas ese tiempo, en qué lo inviertes, es lo que te conducirá a conseguir tus pequeños deseos y por ende a vivir los Grandes Deseos de tu corazón.

6 thoughts on “La fuerza de tus acciones cotidianas

  1. David dice:

    I like it. I think it’s useful and interesting.

  2. mariafontal dice:

    I’m glad you like it. Thank you very much.

  3. carme dice:

    Me encanta! lo pintas simple y, de hecho, lo es 😉

    1. mariafontal dice:

      Me alegro de que te guste. En realidad sí que es simple, quizás lo difícil es darse cuenta de qué nos aporta más felicidad y apostar por ello con decisión y constancia.
      Gracias por tu comentario.

  4. Anna Rius dice:

    Maria, molt bo! En una conferència fa un temps el conferenciant va dir :»L´objectiu no és el que decideixes fer, sinó allò a que li dediques temps»… Vendria a ser més o menys el mateix…

    1. mariafontal dice:

      Gràcies Anna. També per compartir la frase. I em permeto afegir: Si mirem a què estem dedicant temps avui, sabrem com serà el nostre demà, perquè el futur vindrà ple del que estem construint avui.

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